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Manchas en la piel después del verano: cómo diferenciarlas y cuáles necesitan valoración médica
07/10/2026 Dra. Anabel Flores

Manchas en la piel después del verano: cómo diferenciarlas y cuáles necesitan valoración médica

Después del verano es habitual descubrir manchas que antes apenas llamaban la atención o que parecen haber aparecido durante los últimos meses. La exposición solar puede hacer que determinadas pigmentaciones se oscurezcan y sean mucho más visibles.

Y antes de pensar en cómo aclararlas, hay una cuestión más importante: saber qué tipo de lesión tenemos delante. Algunas lesiones pigmentadas que parecen una simple mancha solar necesitan ser valoradas antes de realizar cualquier tratamiento estético.

¿Por qué vemos más manchas después del verano?

La radiación ultravioleta estimula la producción de melanina, el pigmento responsable del color de nuestra piel. Por eso, tras varios meses de mayor exposición solar pueden hacerse más evidentes pigmentaciones que durante el invierno apenas se apreciaban.

Pero el sol no es el único factor. También influyen la genética, los cambios hormonales, algunos medicamentos y procesos inflamatorios previos.

Por eso, al valorar una mancha no solo interesa su color. También es importante saber cuándo apareció, si ha cambiado, dónde se encuentra y qué ocurrió previamente en esa zona de la piel.

Léntigos solares: las típicas “manchas del sol”

Los léntigos solares son manchas planas, de color marrón claro a oscuro y generalmente bien delimitadas. Aparecen con frecuencia en zonas muy expuestas al sol, como rostro, escote, hombros, antebrazos y dorso de las manos.

Están relacionados con la exposición solar acumulada a lo largo de los años y, a diferencia de las pecas, tienden a permanecer visibles durante todo el año.

Que una mancha aparezca en una zona expuesta al sol no significa, sin embargo, que automáticamente sea un léntigo. Una lesión nueva, irregular o diferente al resto debe valorarse antes de intentar eliminarla por motivos estéticos.

Melasma: manchas más amplias y simétricas

El melasma suele manifestarse como áreas marrones o grisáceas relativamente extensas, generalmente de forma simétrica a ambos lados del rostro.

Es frecuente en mejillas, frente, nariz, labio superior o mandíbula y está relacionado con distintos factores, entre ellos la predisposición individual, la exposición solar y determinados estímulos hormonales.

Puede intensificarse mucho durante el verano y tiene tendencia a reaparecer con nuevas exposiciones. Por eso, la fotoprotección constante es especialmente importante en este tipo de pigmentación.

Además, no existe una única solución válida para todos los casos: la estrategia debe adaptarse al tipo de piel y a las características concretas del melasma.

Pecas o efélides

Las pecas son pequeñas manchas marrones que suelen aparecer desde la infancia o adolescencia en personas predispuestas genéticamente.

Una de sus características más claras es que se oscurecen durante primavera y verano y tienden a aclararse en invierno. Por sí mismas son benignas y no necesitan tratamiento médico.

Eso sí, una piel con muchas pecas suele mostrar una especial sensibilidad a la radiación solar, por lo que mantener una buena fotoprotección sigue siendo fundamental.

Queratosis seborreicas: cuando la mancha tiene relieve

No todas las manchas oscuras son simplemente acumulaciones de pigmento.

Las queratosis seborreicas son lesiones benignas frecuentes que pueden presentar tonos desde beige hasta marrón muy oscuro. A diferencia de un léntigo solar, es habitual que tengan cierto relieve, una textura áspera o aspecto de estar “pegadas” sobre la piel.

Algunas pueden ser muy pigmentadas y confundirse visualmente con otras lesiones. Por eso, cuando una lesión oscura es nueva, aislada o diferente a las demás, conviene confirmar primero qué es.

Hiperpigmentación postinflamatoria

Si una mancha aparece exactamente donde antes hubo un granito, dermatitis, irritación, una herida o una quemadura, puede tratarse de una hiperpigmentación postinflamatoria.

En estos casos, la inflamación deja una coloración marrón o grisácea que puede permanecer durante semanas o meses.

El sol no tiene por qué ser la causa, pero puede oscurecer la mancha y hacer que tarde más en desaparecer. También conviene evitar exfoliaciones excesivas o productos demasiado agresivos, ya que una nueva irritación puede generar todavía más pigmentación.

¿Cuándo conviene consultar por una mancha?

La mayoría de las manchas que aparecen después del verano son benignas, pero existen algunos signos que conviene vigilar.

Una referencia útil es la conocida regla ABCDE:

  • A – Asimetría: una mitad de la lesión es diferente de la otra.
  • B – Bordes: son irregulares o poco definidos.
  • C – Color: aparecen varios tonos dentro de la misma lesión.
  • D – Diámetro: el tamaño puede ser un dato orientativo, aunque no permite descartar por sí solo una lesión sospechosa.
  • E – Evolución: cambia de tamaño, forma, relieve o color.

También es recomendable consultar si una mancha sangra sin motivo, forma costras repetidamente, no cicatriza o destaca claramente respecto al resto de lesiones de nuestra piel.

En estos casos, la prioridad no debería ser eliminar la pigmentación, sino obtener un diagnóstico adecuado.

Antes de tratar una mancha, primero hay que saber qué es

Dos manchas pueden tener un color parecido y, sin embargo, responder a procesos completamente diferentes.

Por eso, intentar aclarar una lesión sin conocer previamente su origen no siempre es una buena idea. En determinadas situaciones, aplicar procedimientos o productos sobre una lesión atípica puede incluso modificar su aspecto y dificultar posteriormente su valoración.

En la Consulta Dra. Flores el punto de partida es una valoración médica individualizada de la piel antes de plantear cualquier procedimiento médico-estético.

Entre los tratamientos faciales médico-estéticos en Zaragoza disponibles se encuentran los peelings químicos, que pueden ser una opción en determinados problemas de pigmentación y fotoenvejecimiento, siempre seleccionando el procedimiento según las características de cada piel.

No todas las manchas necesitan tratamiento y, sobre todo, no todas deben tratarse de la misma manera.

Cómo prevenir que las manchas se intensifiquen

La fotoprotección es una de las medidas más importantes para prevenir nuevas manchas y evitar que algunas pigmentaciones existentes vuelvan a oscurecerse.

No debería reservarse únicamente para la playa o para los meses de verano. Utilizar fotoprotector de forma habitual y recurrir a medidas físicas como sombrero, sombra o ropa adecuada ayuda a reducir la exposición acumulada.

También es recomendable evitar combinaciones caseras demasiado agresivas de ácidos, exfoliantes o productos despigmentantes. Cuando no sabemos exactamente qué tipo de mancha estamos tratando, irritar la piel puede empeorar el problema.

Después del verano, observa primero tu piel

Los meses posteriores al verano son un buen momento para observar cómo ha cambiado nuestra piel.

La mayoría de las manchas serán benignas, pero identificarlas correctamente permite decidir si simplemente necesitan fotoprotección y seguimiento, si existe una preocupación estética que podemos mejorar o si conviene realizar primero una valoración médica.

Antes de preguntarnos “¿cómo puedo quitar esta mancha?”, merece la pena responder a una cuestión anterior:

“¿Qué tipo de mancha es?”

A partir de ahí será mucho más sencillo elegir, con criterio médico, la opción adecuada para cada piel.

Contenido médico revisado por la Dra. Ana Isabel Flores.

La Dra. Ana Isabel Flores es licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Zaragoza, colegiada nº 50/5009157, y cuenta con formación específica en Medicina Cosmética y del Envejecimiento. Es miembro de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME nº 3212) y su consulta está inscrita en el Registro de Centros y Servicios Sanitarios del Gobierno de Aragón con el nº 5025244.